El futuro del urbanismo en África

David Adjaye es un arquitecto africano quien se desempeña en el estudio Adjaye Asociados en Londres. Adjaye pasó más de diez años analizando las ciudades del continente africano viajando y tomando fotos estudiando los perfiles de las diferentes ciudades en el contexto global.
Adjaye afirma que la explosión de crecimiento actual de las ciudades africanas presenta un momento de transformación para la arquitectura africana. La visión para el futuro del urbanismo en África requiere un entendimeinto de de las referencias históricas; desde imperios hasta reinos hasta los choques con los europeos y más tarde el entusiasmo por la modernidad que estableció una imagen de independencia en muchas naciones. La cultura de la ciudad africana es híbrida y el ciudadano africano se ve a sí mismo, a través de su condición local, su grupo étnico, cuál es su historia personal y a través de su experiencia colonial, que es su modernidad. La gente no opera en una simple o doble consciencia sino en una cuádruple consciencia. La clave está en alinear este hecho metafísico, afirma Adjaye, con la textura física de la ciudad.Y de salir de lo local para ver el panorama regional del continente.

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La ciudad de Mozambique.

El estudio de 10 años de las ciudades capitales de África estuvo basado en categorizarlas de acuerdo a su posición en una de las seis regiones geográficas: el Magreb, el Desierto, el Sahel, las praderas, los bosques, las montañas y el alto Veld. Tal como sugieren sus nombres, cada región tiene diferentre clima y vegetación así como su propia cultura e historia. La tesis del estudio de Adjaye es que las condiciones únicas de cada región tienen un efecto decisivo en su arquitectura y urbanismo.
Debido a su línea costera con el Mediterráneo, el Magreb es bien diferente del resto de las regiones. El rol histórico de sus ciudades como centros comerciales significa que aparentan ofrecer una sensación de protección, como ciudadelas y esta parece ser su inspiración principal. Las ciudades desérticas tienden a evolucionar cerca del agua. El Cairo y Jartum por ejemplo están ubicadas sobre ríos con exhuberante arquitectura rivereña predominando. Hay comercio por todas partes y lo compacto del tejido urbano da sombra. En las ciudades de Sahel hay una estratificación muy clara de la relación con el campo, y de cómo la ciudad se relaciona con su zona agreste. Debido a que el paisaje está en el umbral entre la vegetación y el desierto, la arquitectura doméstica es generalmente horizontal una arquitectura de aurículas como celular mientras que los edificios civiles toman a menudo la forma de símbolos verticales.
La arquitectura de la sabana y de pastizales tiene que llegar a un acuerdo con la intensidad de la luz y de la necesidad de sombra. Esto explica la arquitectura de brise-soleil, los techos vernáculos o arcadas profundamente empotradas. El bosque es donde están los humedales, donde las lluvias tropicales dominan y existe una arquitectura de la fertilidad. La arquitectura de techo de Freetown es un buen ejemplo de la lengua de la forma que sea necesaria para hacer frente a las fuertes lluvias. La región de la montaña y Highveld se distingue por su gran altitud y precipitación, y una exuberante vegetación con un paisaje bucólico menudo. Esto se refleja en el pintoresco, calidad-suburbio de esa manera a encontrar en muchas de estas ciudades.
En el futuro, es crucial para deconstruir la idea del Estado-nación y en su lugar, para discutir el desarrollo del urbanismo en África, dar preferencia a la especificidad regional. Es ampliamente reconocido que la diversidad de la naturaleza y el clima ha informado directamente del arte y los objetos del arte de África durante siglos. Así también se deben entender la arquitectura y el desarrollo futuro de las ciudades de África como una respuesta al clima, la cultura y la geografía. Una arquitectura que se deriva de la inspiración de “lugar” articulará una convincente sensación de lugar y tienen una relevancia social más fuerte. Según el arquitecto, cree que ahora hay una oportunidad de crear una arquitectura extraordinaria que es a la vez el agente y la imagen de un cambio social positivo para el continente.