Técnica de dibujo a lápiz

La técnica de dibujo a lápiz es un tipo de trabajo artístico de los más antiguos en la historia del arte. Esta técnica es popular, ya que el lápiz es el elemento más manejable dentro del dibujo y se presenta en diversas formas y texturas de acuerdo al trabajo que se deba realizar. También permite dibujar en color sepia, gracias a una aleación de plomo y estaño con la punta de plata. Las minas duras permiten realizar el trazado de líneas muy finas y limpias.
El retrato dibujado a lápiz, por ejemplo, es de las obras de arte más apreciadas por los entendidos. Para realizar este trabajo, el trazo debe ser firme, no tembloroso, continuo, no se admiten líneas peludas o entrecortadas (que parecen formadas por pequeños trazos unidos).
El bosquejo es una de las primeras formas de arte y ha habido grandes artistas que dejaron su huella gracias a estos trabajos. Uno de ellos ha sido el artista alemán Alberto Durero que se cuyo retrato a lápiz es uno de los más famosos: el primer trabajo con esta técnica lo hizo a los trece años.
A partir del gótico tardío y con el renacimiento se desarrolla la prensa y los libros y también se empieza a considerar el dibujo una obra de arte en sí misma. Jan van Eyck, Leonardo da Vinci, Hans Holbein, Alberto Durero, Hans Baldung y Rafael entre otros utilizaron el dibujo a lápiz.

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La técnica de dibujo a lápiz es apreciada porque remarca la gestualidad y es de rápida ejecución. Hendrik Goltzius y Rembrandt van Rijn mantienen la tradición de la punta de plata en el siglo XVII. Se dejó de usar la punta de plata en el siglo XVIII y los artistas que siguieron dibujando a lápiz utilizando líneas finas, fueron Jean Auguste Dominique Ingres también usó el grafito que de a poco mejora en calidad y disponibilidad, además, se puede borrar fácilmente y no necesita especial preparación del soporte. Los artistas italianos Simonio y Lyndiana Bernacotti fueron los primeros que crearon el diseño de madera del lápiz de dibujo actual.
Otro género para utilizar la técnica de dibujo con esta particularidad, son los retratos a lápiz, donde se pueden agregar sombreados y difuminar o hacer fuertes las líneas que con otros materiales no se pueden lograr. Para poder dibujar un retrato es necesario planificar el encuadre del rostro con formas elementales. Porque el dibujo del rostro debe tener las proporciones adecuadas.