Acero

El acero es una aleación de hierro que contiene una cantidad de carbono que varía entre el 0,03% y el 1,76% del peso en su composición. Por ser una combinación de muchos elementos diferentes, su producción química debe estar controlada para obtener un buen producto final. Está conformado por conjuntos de átomos combinados por enlaces covalentes, por lo tanto su comportamiento físico es explicado a nivel atómico.

Los componentes deben romper el equilibrio de las fuerzas internas entre los átomos para que no vuelvan a su forma inicial. Cuando la curva de deformación del acero alcanza el punto máximo de deformación y lo supera  el acero ya fluye en su forma plástica y ya no regresa a su estado inicial.

La fundición ideal del acero debe contener una concentración de carbono menor o igual al 2,0 para que mantenga su fortaleza y sea posible forjarlo y moldearlo.

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Lámina de acero corrugado.

El acero se diferencia del hierro por el porcentaje de carbono que lo compone, ya que a partir del 1,76% ya se constituye otro tipo de aleaciones de hierro. Por otro lado el acero tiene según su nivel de temperatura diferentes constituyentes: perlita, cementita, ferrita y austenita.

Su producción se inicia reduciendo el hierro puro para convertirlo en acero, así que es posible considerar al acero como hierro altamente refinado.