Foro de Carthago Nova

El foro romano de Carthago Nova se situaba en el centro de la ciudad, en la confluencia de las principales vías de comunicación (el cardo y el decumano), y entre las montañas del cerro de la concepción (donde se encontraba el teatro) y el arx asdrúbalis (en la actualidad cerro del Molinete).

En el año 44 a.c., la ciudad recibiría el título de colonia bajo la denominación de “Colonia Urbs Iulia Nova Carthago” (C.U.I.N.C.), formada por ciudadanos de derecho romano. Con el título de Urbs se le concede una distinción que solo ostentaron Carthago Nova y Tarraco, las dos únicas colonias hispanas que lo poseen, ciudades que además debieron pugnar por la hegemonía en la Hispania Citerior.

De la época republicana se conservaba en la ciudad un Anfiteatro romano. Sin embargo, durante el mandato de Augusto, es cuando la ciudad fue sometida a un ambicioso programa de urbanización y monumentalización, que incluyó, entre otras intervenciones urbanísticas, la construcción de un impresionante Teatro romano y un foro de grandes dimensiones.

El foro se situaba aproximadamente bajo la actual plaza de San Francisco y en la actualidad está sólo parcialmente excavado.

El foro era el epicentro político, religioso y social de Carthago Nova. Era una gran plaza rectangular enlozada con piedra caliza, con tres terrazas, que albergaba los edificios más importantes de la ciudad.
Ocupaba el centro de la ciudad espacio que hoy conincide con la Plaza de San Francisco y se encontraba articulado mediante la sucesion de 3 plaformas aterrazadas necesarias para salvar los desniveles que  imponía la topografía. Fue monumentalizada a por haber concedido en estatuas jurídico de colonia a Cartagena.
El flanco sur del foro, estaba ocupado por tiendas de artículos de lujo y perfumes. Lugo estaba la Basilica, que completaba
el esquema tripartito que los romanos usaban para sus foros: templo, plaza y basílica.
En el interior de la basilica los habitantes de Cartago Nova realizaban intercambios comerciales, celebraban juicda politicos y reuniones.
El foro servía como púlpito de propaganda política. Estaba salpicado de estatuas imperiales, religiosas y honoríficas. Los oradores se ubicaban en  pequeñas terrazas a las que se accedía a través de unas escaleras que eran una especie de tarimas o escenarios de piedra y mármol.
Cerrando el ángulo de uno de los lados mayores del foro se erigía el edificio más noble y representativo de la dignidad municipal de Carthago Nova, el Senado.

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