Tiwanaku

En la época arcaica megalítica andina, con posterioridad a Chavín o simultáneamente en su sformas más antiguas, se desarrolló otra importante cultura. En las riberas del lago Titicaca a 3800 metros sobre el nivel del mar, surgió el importante centro de Tiwanaku. Se ha dicho que ésta ciudad sagrada construída por los collas fue asiento de un verdadero imperio y que allí habría tenido su origen la cultura más antigua de América. Arturo Posnansky le atribuyó hasta dieciocho mil o más años, pero hoy sus afirmaciones en ese terreno son absolutamente inaceptables. Baste decir que la Puerta del Sol data sólo del siglo X de nuestra Era. Sin duda, dos períodos se configuran en las actuales ruinas arqueológicas tiwanakutas: el primero, que se define por el uso de muros construídos con piedras de gran tamaño, y el segundo, en el cual las piedras o bloques son de dimensiones menores y labradas, dispuestas según la técnica de la “piedra engastada”.


Quien se acerque a esta ciudad de graves enigmas, verá ante todo al llegar a sus aledaños el Cerro de Acapana, una antigua pirámide compuesta de varios teraplenes, especie de ojo avizor que domina el recinto sagrado de Kalasasaya, al cual se penetra por una escalera megalítica de ocho metros de ancho, en un bloque único los deo speldaños superiores. La muralla pétrea que rodea al recinto estaba compuesta por pilares monolíticos de gran tamaño, algunos existentes aún, cuyo peso supera las cien toneladas y eran traídos a través del lago desde considerables distancias, como en La Venta. Junto al Kalasasaya, los arquitectos collas elevaron el Templo del Sol y el Palacio de las Diez Puertas o Puma Punko, en una vasto conjunto arquitectónico asimétrico.
La Puerta del Sol es el monumento más famoso y popular de Tiwanaku. Consta de un solo bloque de traquita, de tres metros de alto por cuatro de ancho, y se caracteriza por un hermoso friso tallado en piedra, de 48 figuras similares y una figura central, seguramente la simbolización de Wiracocha, felino antropomorfo o totem original cuyos rasgos recuerdan la piedra Raimondi. el friso de figuras aladas en paso de danza y los elementos ornamentales que lo complementan, también simbólicos, semejan el dibujo de un tejido hábilmente trabajado y la composición descansa sobre el ángulo ortogonal.
También aparece en la Puerta el típico singno escalonado. Otra de las formas escultóricas más notables la constituyen los monolitos tallados en piedra, gigantescos y hieráticos, encontrados en el Kalasasaya o en sus inmediaciones, entre los cuales emergen Bennett, de siete metros de altura, emplazado hoy en La Paz, y en el Ponce, recientemente descubierto, de tres metros, ambos revelan a las claras el rigor y la calidad alcanzados por los collasen el uso de la piedra directa.
En la evolución artística de Tiwanaku se destacan nítidas cuatro etapas para su escultura y cerámica; la primitiva o arcaica, que tiene carácter emocional, y es expresiva o realista, la época intermedia o de transición; la geométrica o abastracta, clásica, y la decadente. En lo que atañe a la alfarería, de rigurosa calidad en el moldeado y de cuatro o más colores, junto a la alfarería nazca y mochica, alumbran una finura sudamericana caracterizadora. El alisado y el lustrado dan brillo y vivacidad a lso colores, y la composición está regida por la mesura y la dignidad de un pueblo de sobriedad ejemplar, atento a una voluntad de forma artística que se afina en la línea del dibujo, contornea con una sensibilidad gráfica las representaciones, rehuye el brusco modelado y respeta la materia de las incisiones de los bellos diseños en piedra, o logra pausados ritmos en la arcilla. Los vasos cónicos o Keros de felino, son una típica creación tiwanakuta. Y también volviendo a su arquitectura, son definidores del espíritu de este vigoroso pueblo altiplánico las chullpas o tumbas de Sillustani, túmulos cilíndricos de piedras engastadas, construcciones que son un antecedente directo de las grandes edificaciones incaicas. Tiwanaku y Chavín se oponen y complementan y ambas culturas fundamentan constantes del proceso artístico andino del Perú prehispánico.

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