El arquitecto: solitario vs. equipo

El profesionalismo de la arquitectura trajo un aumento del énfasis (quizás exacerbado) en la importancia del arquitecto individual, una tendencia que continúa hoy en día. En el estudio de arquitectura es recién donde los estudiantes y graduados aprenden como dar forma a los espacios donde vivimos y como formar nuestro medio ambiente y es en el estudio donde se lleva adelante la práctica de la arquitectura como una actividad creativa y solitaria.
arquitectoLos grandes arquitectos son vistos como héroes que crean objetos esculturales, a menudo rodeados de incomprensión y oposición.
Raramente se pone foco en el trabajo en equipo y la colaboración entre arquitectos con otras disciplinas, o entre el arquitecto y el cliente.
Los resultados de estas tendencias de enfatizar la originalidad y la novedad entre los arquitectos a través de sus publicaiciones se evidencia en la práctica y en las anécdotas relacionadas con la arquitectura. Se crea así un énfasis en lo estético con menos inclinación hacia los equipos que involucran personas en la producción de construcciones o el aprecio por las necesidades de los ususarios involucrados.
En realidad la arquitectura no es una actividad solitaria: hoy solo puede llevarse adelante dentro de una red de instituciones políticas, sociales y económicas como la autoridad local de planeamiento, los departamentos de salud, medio ambiente y vivienda.
Es necesario entender estas instituciones para entender los factores que afectan la construcción del medio ambiente. Si la arquitectura se considera como algo solitario, separado de todo, es muy problable que la gente no entienda el rol del arquitecto en crear un edificio sino que desconfíe de sus actividades y lo culpe cuando no le agraden los resultados.
La ideología del individualismo y el arte que rodea a la arquitectura, es a menudo contrastado con la realidad de la práctica donde los arquitectos trabajan formando parte de equipos.

Bibliografía: “Understanding Architecture: An Introduction to Architecture and architectural history”. Autor: Hazel Conway. Ed. Routledge 1994