Historia de la escalera

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Considerada como una de las construcciones arquitectónicas más antiguas de la humanidad, la escalera permitía el acceso a las casas elevadas mediante pilotes.

Se estima que desde el año 5000 a.C. el hombre comenzó a construir escaleras en sus hogares, construidas a base de madera, utilizando troncos.

En un principio, la escalera permitía transitar diversas zonas geográficas, con la funcionalidad de comunicar espacios geográficos como montañas y valles.

Además había un halo espiritual detrás de su significado: para muchas civilizaciones antiguas (como la India) la escalera permitía el ascenso a la divinidad del sol.

La primera escalera realizada en granito se encontró en la montaña de Tai Shan, al sur de China. Se estima que los fines de su utlización eran de índole religiosa.

Los escritos de la Biblia merodean alrededor del mito de la Torre de Babel. Se decía que a través de la utilización de las escaleras montadas en el lugar, los hombres podían alcanzar el cielo.

Durante los años de esplendor del Imperio Romano, el arquitecto Marco Vitrubio consideraba diversas reglas que debían tener el diseño de las escaleras, bajo el influjo del Teorema de Pitágoras. Una de ellas era que cada escalón debía tener una justa proporción.

escaleraCon la llegada de la Edad Media, aparecieron las escaleras caracol. Utilizadas en castillos, eran construcciones realizadas con fines estratégicos. Por lo general no poseían barandas, ya que las contiendas entre adversarios eran habituales.

Si la Edad Media fue signada por estilo militar de las escaleras caracol, en el Renacimiento aparecen las escaleras rectas, con reminiscencias de los diseños primitivos. Construidas en piedra, han albergado durante años las fachadas de catedrales y museos históricos, como la diseñada por Miguel Angel en la Biblioteca Laurenciana en Florencia (Italia).

Desde la Era Barroca, la consolidación de la burguesía hace que las escaleras cumplan una función esencial en las construcciones elevadas. Aparecen las escaleras curvilíneas, por lo que era común observar que en los palacios había amplios espacios en la entrada, para luego estrechar su dimensión a medida que se desplazaban hacia los pisos superiores.

Este tipo de diseño es una característica propia de la etapa burguesa de muchas sociedades europeas, sumado a la necesidad del rebrote estilístico de la época. La escalera de la Plaza de España en Roma es una muestra: su diseño oscilante se asemeja a una catarata de agua.

Hacia fines del siglo XIX las escaleras cobran vital importancia para la arquitectura. El ingeniero escocés Peter Nicholson ideó un sistema matemático de diseño de las mismas, teniendo en cuenta aspectos como el encuadramiento de los barandales y la proyección necesaria para su construcción.

Desde el siglo XX a esta parte, es común observar escaleras construidas a base de hormigón. Sus cimientos brindan seguridad al transeúnte, debido a la efectividad del material utilizado (el concreto). Los diseños modernos de Le Corbusier le dan a la escalera una función esencial en las construcciones arquitectónicas, como en la Casa Curutchet (La Plata).

En la actualidad, los arquitectos utilizan escaleras prefabricadas en hierro, acero inoxidable y hasta vidrio templado. Su belleza estética y confortabilidad juegan a favor en la decisión de ser colocadas en las casas compuestas por varias plantas.