Palacio Álzaga Unzué

Hasta finales del siglo XIX, toda el área de La Isla pertenecía a la familia Hale-Pearson. Más de 82 000 m² conformaban este predio conocido como Quinta Hale. Más tarde, los terrenos pasaron a manos de la firma inglesa Baring Brothers.
En 1906, con el objetivo de crear un barrio-parque de ubicación privilegiada, dotado con un mirador (aprovechando la barranca y la vista al río) y una plaza, el Intendente Alberto Casares autorizó la compra de los terrenos de la quinta Hale a la casa Baring.

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El proyecto resultó todo un éxito. El terreno fue urbanizado, subdividido y, en poco tiempo, los lotes fueron vendidos para la construcción de exclusivas residencias del tipo petit hôtel y casonas rodeadas de parques. De todas estas casas particulares de clase alta, sólo sobrevive la que perteneció a la familia Madero-Unzué, hoy sede de la Embajada Británica.
Hacia 1930 se realizó el último loteo en el barrio y se comenzaron a construir los primeros edificios de departamentos ya que, hasta el momento, solo se edificaban residencias familiares. Los descendientes de Samuel Hale solo conservaron, hasta mediados del siglo XX, un sector sobre las calles Agote y Guido, que más tarde pasó a formar parte de los jardines de la Embajada.

A partir de la década de 1940, con la Ley de Propiedad Horizontal que llevó a un auge de la construcción, la mayoría de las lujosas casas del barrio fueron demolidas para levantar edificios de departamentos de alta categoría. Actualmente, el barrio está compuesto sobre todo por construcciones de más de diez pisos, del período 1950-1980.
Historia
Esta fastuosa residencia fue encargada al arquitecto Roberto Prentice por Félix de Álzaga Unzué en el año 1916, y fue levantada en terrenos de su propiedad en el barrio de Retiro, elegido por la clase alta porteña desde fines del siglo XIX.
El 6 de mayo de ese año, Álzaga Unzué se había casado con su prima Elena Peña Unzué, y ambos se mudaron a su mansión en 1920.
Se dice que esta casa fue el regalo de casamiento de Félix a Elena, su mujer.
El matrimonio Álzaga Unzué-Peña Unzué vivió en esta residencia hasta su muerte. En 1985 el edificio fue adquirido por el árabe saudita Ghaith Pharaon, fuerte inversor del BCCI – Bank of Credit and Commerce International – en 5.000.000 de dólares. Efectuaron la venta dos sobrinos de los dueños de casa, Carlos Gómez Álzaga y Mercedes Paunero Peña de Zavalía, herederos del palacio. El inversor saudita se lo vendió a la cadena Hyatt para instalar en él un hotel.
Por otra parte, la casa Álzaga Unzué, cuya existencia había peligrado por la apertura del último tramo de la Avenida 9 de Julio, casi llegó a ser echada abajo por los nuevos dueños para construir el hotel. Se salvó por muy poco, debido a las protestas de todo tipo que el tema generó en Buenos Aires. En 1991, en terrenos del jardín de la residencia, comenzó la construcción de una torre diseñada por el estudio Sánchez Elía (SEPRA), encargada por el saudita Ghaith Pharaon, que abrió al año siguiente como parte del complejo Park Hyatt Hotel Buenos Aires. Con la crisis económica de 2001, ambos edificios pasaron a gestión de la cadena Four Seasons.

Descripción

Prentice diseñó el edificio en estilo eduardiano (correspondiente a la Belle Époque), inspirándose en los castillos del Loire.La fachada se destaca por el uso de ladrillo a la vista y por la gran entrada con columnas corintias dobles y remata en un frontis que es interrumpido por una buhardilla. La mansarda de pizarra que ocupa el 3º piso tiene un coronamiento de zinc y hierro forjado. La mansión se conecta con la torre moderna por el lateral, mediante un pórtico circular con columnas jónicas.En la cochera de la mansión, los Álzaga Unzué-Peña Unzué contaban con dos automóviles: un Cadillac y un Mercedes-Benz. No tuvieron hijos, y por ello vivían con muchas mascotas, como varios perros y aves. En el subsuelo se ubicaron las cocinas, el lavadero y el comedor (con platería inglesa y muebles franceses), donde trabajaban alrededor de 20 personas. En su momento la pareja contaba con la cocina del chef italiano Nicola Argentieri. También se encontraba en ese nivel la bodega. Al transformarse en hotel, la residencia Álzaga Unzué fue dividida en siete  habitaciones. La más importante es la suite Mozart, que tiene 200 m² de superficie. Ya en manos de la cadena Four Seasons, el edificio fue sometido a una intensiva restauración interna y redecoración cuyos montos alcanzaron el millón de dólares.

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