Parque Güell

El conde Eusebi Güell, verdadero prócer cliente casi perpetuo y amigo de Gaudí, proyectó la construcción de un parque residencial en las afueras de la ciudad. La estructura de la urbanización se materializó entre 1900 y 1914 bajo la dirección del arquitecto Antoni Gaudí.
El Parque Güell está lleno de senderos pensados para los carruajes de principios de siglo. En su interior, dos edificios recubiertos por el famoso trencadís (mosaico cerámico policromado a base de piezas irregulares). En la plaza del teatro griego, el banco ondulante, obra de Josep Jujol (uno de sus más estrechos colaboradores) es digno de admiración.Algunas de las numerosas expresiones de ingenio de su creador: el dragón de Gaudí, la casa-museo del arquitecto o la sala de las Cien Columnas.


La concepción de un barrio residencial de unas características como las previstas por Güell se adelantaba mucho a la Cataluña de su tiempo. El proyecto facasó: sólo se llegaron a construir dos de las sesenta casas previstas. el nuevo barrio tenía que contar con un mercado, una iglesia, pabellones de servicios comunes, aparte de los servicios, relativamente modernos entonces, de electricidad, agua corriente, et. Las limitaciones impuestas a la constucción de las casitas (edificación limitada del suelo para favorecer el ajardinamiento, limitación de altura que aseguraba un pleno disfrute del sol, etc.) hacían de aquel proyecto un sueño que mencionó el entuasismo de Gaudí. El arquitecto puso en la obra toda su capacidad de artista creativo al servicio de una empresa de alcance social indudable y de futuro abierto. Los elementos que llegaron a materializarse (los pabellones de portería y administración, la gran plaza sostenida por el espacio encolumnado que se destinaría a mercado, los viuaductos, el prodigioso banco monumental) constituyen una veradera síntesis de las artes: arquitecturea, escultura, pintura, forja, alfarería, jardinería.

Todo se conjuga en este sueño posible que preveía incluso una especie de gran Teatro de la Naturaleza, a modo de nuevo teatro griego. El proyecto partía de la sinuosidad del terreno montañoso, a la cual se adaptó mediante terraplenados y desniveles. Las obras de lo que hoy contemplamos duraron catorce años. En la primera etapa (1900-1903) quedó lista la totalidad de las construcciones con la importante excepción del banco serpenteante, una de las realizaciones más importantes de Gaudí. El banco, preludio poderoso de la pintura de Miró y de las tendencias del arte de hoy, reúne la contribución de todos los colaboradores de Gaudí, siempre personal y entregada pero también siempre bajo la guía del arquitecto. Lo que popularmente ha merecido el nombre de ‘Catedral de Trencadis’ (Catedral de los añicos) fue la primera experiencia de lo que más tarde se ha divulgado como “collage”.
Gaudí y sus colaboradores se adentran en la valoración de cada acabado, de cada detalle, en la recuperación de mosaicos viejos con todas las tonalidades de la fantasía. La crítica ha coincidido en señalar en el banco del Park Güell y en la Cripta Güell de Cervelló los momentos más altos de Antoni Gaudí.
Antes de su muerte Gaudí vivió los últimos años de su vida en un chalet en el Parque Güell.

La baldosa fragmentada, único material del banco es una primicia del arte moderno. Cualquiera de sus rincones ofrece una pintura viva con toda la luminosidad del mosaico esmaltado.

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