Alessandro Algardi

El escultor italiano Alessandro Algardi nació en Bolonia. Para alguien educado en una ciudad sin piedra local, el inclinarse, en escultura, hacia el moldeado parece natural y fue tan fundamental para su arte como el apoyo de clientes boloñeses para su carrera.
Algardi estudió en el taller del pintor Lodovico Carracci y en el del escultor Giulio Cesare Conventi, con el cual colaboró en la ejecución de las estatuas de estuco de los cuatro santos patronos de Bolonia para el Oratorio de Sata María della Vita. A los 19 años fue a Mantua, donde trabajó para el duque y se familiarizó con las obras de arte de la antigüedad, de las que era conservador, y con las pinturas de Giulio Romano (c. 1449-1546).
En 1625, tras una breve visita a Venecia, marchó a Roma, donde el ambiente artístico estaba dominado por Bernini. Durante muchos años, Algardi se ganó la vida restaurando antigüedades y produciendo pequeñas esculturas de bronce o metales preciosos. Su primer encargo de importancia fue el sepulcro del Papa Leon XI para la Basílica de San Pedro (1634-44) seguido por el sepulcro de mármol de San Felipe Neri para la sacristía de la Vallicella (1635-?46).
En Roma varios rivales suyos dudaron de su habilidad para trabajar el mármol. Para acallar las habladurías esculpió El sueño (1636) en piedra de toque negra, mucho más dura que elmármol (Museo e Galleria Borghese, Roma). Al mismo tiempo, ejecutó para el altar central de la iglesia de San Paolo en Bologna un grupo en mármol de dos grandes figuras sobre el tema de La decapitación de San Pablo. Al ser elegido Inocencio X en 1644 y caer en desgracia Bernini, Algardi pudo demostrar su talento más libre y abundantemente. Esculpió el retablo en altorrelieve de León y Atila para San Pedro (1646-53) el grupo de altar de San Nicolás de Tolentino (comenzado en 1651) y el modelo en tamaño natural del retablo del Milagro de Santa Inés (Vallicella, Roma) que no se llegó a ejecutar.

La decapitación de San Pablo

También diseñó los delicados relieves en estuco de la Villa Pamphili, que tanto influyeron en los artistas neoclásicos de la generación de Robert Adam.
A lo largo de toda su vida Algardi talló numerosos bustos funerarios caracterizados por un sentimiento de solidez y una sensibilidad por la textura de los materiales y el detalle que les confieren un naturalismo absoluto: en pocas palabras, parece que están vivos.
Al ser el principal rival de Bernini, a menudo se considera a Algardi como un clasicista y ciertamente sus grandes esculturas en mármol blanco carecen de dramatismo y pueden resultar frías en su huida de los efectos más espectaculares del barroco. Pero muestra un talento muy original e incluso humorístico en su ornamentación decorativa. Su búsqueda de una belleza si afectación, su sentido de la delicadeza y la elegancia se ven mucho más claramente en sus obras de circunstancias como el catafalco Fachinett (1644) y los numerosos relieves y estatuillas de bronce que modeló a lo largo de toda la carrera.

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