Cultura inca

En el vasto imperio incásico, de 4000 km. de longitud, el mayor de América precolombina, el poder supremo religioso, militar y civil estaba representado por el inica. Ceremonias de suma magnificencia se celebrarban en el Cuzco, sólo que a diferencia de los aztecas, que cumplían ritos sanguinarios, los incas únicamente permitían los sacrificios de animales (principalmente llamas y vicuñas) y es improbable que se inmolaran personas. Su régimen social constituye aún hoy un ejemplo al que acuden los sociólogos y fue calificado de “socialista” por su sistema de distribución de la riqueza creada por el trabajo.
No obstante los triunfos en los cuatro caminos el imperio y su unidad política, social y económica, de la cual se dice que constituía “un ejemplo elocuente de cómo la sociedad humana puede dominar su ambiente geográfico, convirtiéndolo en fuerte perenne de bienestar para el hombre, libertado de sus miserias” según Luis Valcárcel y no obstante considerar a Wiracocha deidad civilizadora parangonable a Quetzalcóatl, el arte de los incas no superó al de sus ilustres precedesores más que por la extensión de su arquitectura.
La arquitectura inca, fue por excelencia, la forma de los incas. Baste recordar las grandes y opulentas construcciones de los palacios imperiales; el Templo del Sol o Coricancha en el Cuzco, la casa de las Vírgenes del Sol, además de las fortalezas o pucarás de Sacsahuaman, Kenco, Ollantaytambo, el palacio de descanso o baño del inca en Tambo Machay, y la ciudadela singularísima de Macchu Picchu, redescubierta en 1911, edificada sobre la cima de un alto cerro al borde del río Urubamba y en medio de un resplandeciente vegetación tropical, para otorgar a los incas la primacía entre los mayores arquitectos prehispánicos. Usaron la piedra de hasta once lados, que engastaban con exacta precisión en sus murallas y muros, conservando la forma trapezoidal de Tiwanaku en puertas y ventanas, y dandp a toda la construcción una solidez paradigmática a pueba de temblores. En su expansión hacia la costa, bajo la influencia de la cultura del Titicaca, los incas construyeron el templo piramidal del Sol de Pachacamac, cerca de Lima, hecho de grandes adobes. La arquitectura inca (serena, estática, nítida en su plasticidad) sustenta el poderío de un imperio. Las piedras que sumaban toneladas, eran emplazadas mediante un esfuerzo sobrehumano. Las obras hidráulicas realizadas en las laderas andinas como Pinca, con terrazas y terraplenes para aprovechar el agua destinada a los cultivos de maíz, la pala, la quinoa y otros productos agrícolas así como caminos, acueductos, plazas fuertes, son un índice de su espíritu constructivo al modo de los romanos.

La cerámica inca

En la cerámica, de los distintos estilos y técnicas empleada, los incas crearon un aforma propia, el aríbalo, ánfora pintada de dibujos geométricos, de fondo cónico y con dos asas. Más de mil motivos de la flora, la fauna y combinaciones de líneas y figuras geométricas acoge su alfarería. Una creación valiosa, ya existente en Tiwanaku, lo fue el Kero o Kquero vaso tallado en madera y pintado con figuras y escenas, que suele representar la cabeza de un puma y era usado para libaciones;  además un platillo decorado con asa zoomorfa. Tuvieron también una pintura notable, existente en Pachacamac, Paramonga y otros santuarios y palacios de épocas anteriores, que ellos utilizaron hoy casi totalmente perdida.
Pero no tuvieron los incas una escutlura monumental. En cambio, proliferaron las estatuillas o idolillos  salidos del taller de los orfebres, procedentes del período decadente de Tiwanaku y qu elos incas adoptaron y multiplcaron. El oro lucía en los templos (ejemplo máximo fue el Coricancha cuzqueño) y palacios en las vestimentas suntuosas del inca y en personajes de su corte y en las más variadas formas decorativas.

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