Historia del color

Se estima que desde el año 300 a.C. se encuentran las primeras pinturas rupestres. El hombre descubre el mundo poco a poco y lo representa en pinturas o grabados, valiéndose de los escasos elementos de la naturaleza, como piedras y plantas.
Los primeros conceptos sobre el color fueron esbozados en la Antigua Grecia, al comienzo de la nueva era. Según los griegos, el arco iris tenía todos los componentes necesarios para entender los colores que conforman el espectro solar.
El filósofo griego Aristóteles definió que todos los colores se conforman con la mezcla de cuatro de ellos. Además destacó la incidencia de la luz y la sombra. En el siglo I crea una teoría sobre la secuencia lineal del día, donde observa como el color amarillo de la mañana muta hacia el azul de la noche, pasando por otras tonalidades –como el rojo-.
El primer académico que representa una teoría de los colores es el inglés Robert Grossetste, quien en 1230 publica “De Colore”, una obra sobre la metafísica de la luz, siendo materia prima de análisis el color.
Siglos más tarde, artistas italianos como León Alberti y Leonardo Da Vinci elaboraron diversas teorías sobre el color. En su manifiesto “Della Pintura” de 1435, Alberti menciona cuatro colores básicos: rojo (fuego), azul (aire), verde (agua) y gris (tierra).
Da Vinci define al color como algo propio de la materia. En sus obras esboza los primeros análisis sobre los colores primarios y secundarios, cuestión que fue tomada por Isaac Newton (1642-1727).
Físico de origen inglés, Newton sienta los principios básicos, manifestando que “la luz es color”. En 1665 descubre que, al ser pasada por un prisma, la luz solar se disgregaba en varios colores.
Para Newton el color es una sensación que se reproduce en respuesta a una estimulación del ojo. Esa sensación varía según la distancia de longitud. Descubre la descomposición de los colores en el espectro. Estos colores son el verde, el azul violáceo, el azul celeste, el amarillo, el rojo anaranjado y el rojo púrpura.

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Los principios de Newton son retomados en el siglo XIX, de la mano de estudiosos como Thomas Young y Johann Goethe. Young (1773-1829) realiza variados análisis a fin de comprobar la capacidad ondulatoria de la luz, que permite la formación de nuevos colores. Su teoría fue bautizada en 1807 como “Young-Helmholtz”.
El científico alemán Johann Goethe (1749–1832) elabora en 1791 el “circulo cromático”, en donde estudia las modificaciones –psicológicas y fisiológicas- que el ser humano expone frente a los diferentes colores. En 1810 publica su libro “Teoría de los Colores”, tomando como referencia las definiciones de Newton.
Allí Goethe forma un triángulo compuesto de tres grupos de colores, los cuales se obtienen de acuerdo al resultado de la combinación entre todos.
Otro estudioso del color fue el artista ruso Wassily Kandisky (1866-1944). Cultor de la abstracción en la pintura y mentor de la Escuela de Bauhaus en Alemania, Kandisky consideraba que color poseía dos fuerzas, una física y otra psicológica: el primero actúa sobre el ojo, mientras que el segundo sobre la mente.
Considera que el color posee una fuerza interna que actúa en el cuerpo humano. Diferencia los colores cálidos de los fríos, a la vez que destaca el valor de las formas para su posterior interpretación.
Conocedor del trabajo de pintores como Henri Matisse y Pablo Picasso, Kandisky decía que el material de formas y colores es inagotable. La intensidad de los colores impregna de movimiento a las formas, algo que se transforma en un estudio obsersivo del artista ruso.
Diversas ramas de la pictórica, como el impresionismo francés y el expresionismo alemán, expusieron a través de sus obras una dedicación al estudio del color, que fue exponencial durante buena parte del siglo XX.
El color siempre es motivo de análisis para las ramas de la pintura. Una de las teorías más actuales es la de la artista mejicana Alyda De Vidders, quien entre 1992 y el año 2000 realizó una serie de obras buscando la disposición de los tonos en la relación figura-fondo.