Sinagoga del Tránsito

El edificio de la Sinagoga del Tránsito fue construído en tiempos de Don Pedro el cruel y por su Tesorero Samuel Levi, personaje judío que da nombre a la calle. Lo fue pocos años antes que el Convento de Santo Domingo el Real, allá por el año 1365.
Su fábrica es de ladrillo fino, revestido en su interior de fortísimo estuco. Visita la sencillez exterior, al entrar en la gran sala, nuestra impresión será de verdadero asombro que irá en aumento a medida que vayamos fijándonos en los detalles de sus filigranas de serpenteantes vástagos florales, sarmientos, hojas de parra, flores de lis.


El muro de oriente, el que recibe más intensamente la luz es bellísimo por sus orlas y sus cenefas. Es un verdadero y soberano encaje, un riquísimo bordado en estuco. Parece como si el arte hubiese inspirado ala belleza para producir con sus manos de plata el milagro de tanta maravilla. Esta pared, y las laterales y todas ¡con qué placer se entregarían a la mano artista que bordara su inmortalidad con la punta del cincel! ¡Cómo sentirían con un dulce y sublime consquilleo, la caricia artística del estilo mudéjar!
Porque todo en los paños blancos de los elevados muros es riqueza, es lujo, es filigrana, es arte que canta la canción blanca de su triunfo y ostentación.

Sala de oración

La cornisa está subrayada por una larga inscripción hebraica que contiene versos de los salmos y alabanzas al Rey Don Pedro el Cruel. Debajo se admiran unas finas columnas en mármol de colores, de dos en dos, que sirven de apoyo a una serie de arcos polilobulados.
A lo largo de los dos muros laterales, debajo de aquellos arcos, correo un sobrio friso entre otras dos inscripciones. Una especie de cinta entrelazada borda los versos de otros Salmos. De trecho en trecho se ven unos escudos entre una guirnalda de artístico follaje. Escudos de Castilla y León.
En el muro oriental se abre un hueco. Seguramente sería la cátedra o púlpito desde donde los Maestros de la ley leían el Viejo Testamento, puesto que los judíos no aceptan el Nuevo, o sea el que explica la Vida, Pasión y Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesuscristo.
Hay además varios ajimeces calados con gran esmero de una sola pieza.


El artesonado de madera de alerce, como el retablo del Altar Mayor de la Catedral deja ver unas figuras geométricas muy bellas y unas molduras que son un primor.
En el muro del mediodía en la parte alta, se abren unas tribunas donde acudirían las damas hebreas para rezar y oír lectura, cometada, meditada, del Antiguo Testamento. La talla de las zapatas es un verdadero primor.
En el mismo muro Sur se ve una portada plateresca que nos sirve admirablemente para comparar dos estilos: el árabe-mudéjar y el primer Renacimiento.
Las losas sepulcrales son también de estilo Renacimiento. Se enterraría allí a los caballeros de Calatrava que ocuparon algún tiempo esta Sinagoga.

 

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