Arte griego

La invasión del territorio griego por los dorios supone la sustitución del bronce por el hierro, así como el uso de la ornamentación geométrica. Paralelamente los griegos van asimilando las influencias artísticas orientales con una capacidad creadora magistral. Característica suya es, en la ornamentación, el equilibrio entre naturalismo y abstracción que aplican a la arquitectura (capitel, frontón, etc.). Pero dentro de esta tendencia unitaria van destacándose en el arte griego, dos estilos diferenciados, el dórico y el jónico a los que seguirá el corintio.

Los órdenes griegos

La arquitectura dórica es más severa, sus columnas carecen de basas, el fuste está provisto de estrías y sobr eél se apoya el capitel, reducido a una moldura rematada por una losa cuadrada. En el estilo jónico la columna es más esbelta, descansa sobre una basa simple o doble; el fuste también posee estrías, pero separadas por planos, y el capitel es de volutas. Mientras que el friso dorio sólo se ve adornado por las intermitentes metopas, el del jónico está decorado a menudo con relieves. Posteriormente apareció otro estilo u orden, el corintio, que deriva del jónico y que se distingue por su capitel en forma de cesto de flores adornado con hojas de acanto.

Templo de Artemisa

Del siglo VIII al VI a.C. se va perfilando el arte específicamente griego, lográndose el más original en la Atenas del siglo VI, desde la que se expande por todo el Egeo y Asia Menor. Se hace uso abundante de la escultura en la decoración de templos, siendo los asuntos mitológicos sus principales motivos. Buenos ejemplos son los frontones del Templo de Artemisa, en Corfú; de Afaia en Egina, y el friso del tesoro de los Sifnios en Delfos. La principal cerámica de este período se encuentra en Corintio y Beocia, caracterizada por la ornamentación de animales fantásticos.
La época estrictamente clásica se extiende del 480 al 330 a.C. cubriéndose Grecia y sobre todo Atenas, de monumentos obra de artistas de primera categoría. En esta época llegaron a su cima las obras creadas según medidas estrictas y la simetría.
La belleza de las cosas (decía Plotino) se compone de simetría y proporción.

Arquitectura y Escultura

El discóbolo de Mirón

En la primera etapa de este período destaca el conjunto monumental del templo de Afaya, en la isla Egina, con esculturas de naturalismo idealizado. Más extraordinariamente aún eran las esculturas anónimas como Poseidón en Artemisión y El auriga de Delfos, así como El discóbolo del gran escultor Mirón, o los llamados “tronos” de Boston y Ludovisi. Entre los pintores de esta etapa, cuya obra sólo se conoce por referencias, se citan a Polignoto, Micon y Onasias.
En cuanto a los templos el mejor es el dedicado a Hera en el santuario de Olimpia, de estilo dórico.
La segunda etapa es eminentemente ateniense y corresponde al período de gobierno de Pericles. La obra mayor es El Partenón, en la Acrópolis, obr adel arquitecto Ictino y Calicrates y del escultor Fidias que realizó la mayor parte de las esculturas del frontón (actualmente en Londres): es todo de mármol. Cerca del Partenón están en el Templo de Atenea Niké, de Calícrates y El Erecteón atribuído a Menesicles, a quien se debe también los Propileos en la entrada a la Acrópolis.
Fuera de Atenas se encuentra el Templo de Apolo, en Bassae, obra de Ictino, de estilo Jónico, pero con algún capitel corintio. Los grandes escultores del momento son, además de Fidias, Alcámenes, Agorácrito y Calimaco. Entre los pintores destacan Parrasio, Zeuxis y Apolodoro.
En la última etapa de la Grecia clásica, aparecen obras arquitectónicas bien diferenciadas como el Mausoleo de Halicarnaso, de planta circular, que fue decorado con esculturas de Scopas, Praxiteles y otros. Otro escultor importante del arte griego fue Lisipo.
La pintura de caballete, el retrato escultórico y el pictórico fue una novedad.

Arte helénico

Después de la muerte de Alejandro Magno comienza la etapa llamada helenística o de decadencia que prosigue hasta el año 50 aproximadamente, en que desaparece casi toda la actividad creadora griega por largo tiempo.
Las obras más importantes del helenismo son, ante todo, las urbanizaciones y tienen lugar por lo general fuera del suelo griego, aunque inspiradas aún por su espíritu. Se cree que Hipodamo de Mileto fue el creador de la “planta hipodámica” propia de muchas ciudades griegas. También se multiplican las grandes mansiones particulares para la burguesía entonces floreciente. El estilo más común es el corintio combinado con los anteriores, jónico y dórico.
Ejemplos de grandes ciudades son Antioquía y Alejandría y de ciertos santuarios monumentales con sentido urbanístico como el de Asclepio en la isla de Cos o el de la Acrópolis de Pérgamo.

Galo Moribundo (230-225 aC). Anónimo (Quizá Epígonas). Escuela de Pérgamo. Formaba parte de un gran monumento escultórico junto con Galo Suicidándose. Muestra el dramatismo de la certeza del guerrero de su inminente muerte en la batalla. El guerrero se dobla lleno de dolor, recogido, estoicamente silencioso, y, tras sus bellas líneas clásicas, revela el pormenorizado estudio de una musculatura compacta y fibrosa.

Entre las esculturas destacan las vitalistas y llenas de movimiento, “El niño de la oca”, “El Galo moribundo” “Laoconte” etc. y otras más tradicionales como la “Venus de Milo” o la “Victoria de Samotracia”.

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