Juan Bautista de Toledo

Juan Bautista de Toledo, es una figura crucial en la arquitectura española, pues fue llamado de Italia por Felipe II para diseñar y dirigir las obras que el Rey tenía decidido realizar y que habían de establecer una imagen arquitectónica clasicista de la monarquía. Nacido al parecer en Madrid, de Toledo trabajó en 1546-1548 como ayudante de Miguel Ángel en San Pedro del Vaticano; luego hizo varias obras importantes en Nápoles, a las órdenes del Virrey don de Pedro de Toledo, desde 1548 hasta que en 1559 Felipe II lo mandó llamar y estuvo activo en España hasta su muerte en 1567. Su papel fue trascendental para la introducción de las formas del clasicismo del tardío Renacimiento en el ámbito de la corte española. El Palacio de Aranjuez es una de sus contribuciones principales al respecto, pues se trata de una villa o mansión campestre, tipo de edificio llevado a una alta perfección por los arquitectos italianos de aquel momento. En España esta tipología contaba sólo con un precedente a tal escala -e incluso mayor-, el palacio de Carlos V en Granada, destinado a ser la villa regia de “su majestad cesárea”, como Aranjuez debía serlo de “su majestad católica” Felipe II, el “Rey prudente”; ambos edificios quedaron en su momento sin acabar. Tampoco llegó a concluirse según sus trazas, sino con amplias modificaciones, su proyecto más decisivo, el del Monasterio de El Escorial.
También son obras de Juan Bautista de Toledo en Aranjuez la ordenación del Jardín de la Isla y la de los terrenos de cultivo, con los grandes conjuntos de avenidas de Picotajo, las Doce Calles y las calles de la Reina y de Toledo: estos trazados están relacionados con los trabajos urbanísticos, algo posteriores, de Sixto V en Romam y preludian los subsiguientes parques barrocos.