Arquitectos barrocos italianos

Roma fue el centro de la arquitectura barroca que se extendió luego por toda Europa y América. En Roma se construyeron numerosos edificios barrocos, del período barroco temprano. Los principales arquitectos italianos del siglo XV fueron quienes sentaron las bases del barroco que despues se extendió a la mayoría de los países europeos hasta el Nuevo Mundo.

Basilica-San-Pedro-del-Vaticano

Basilica San Pedro del Vaticano construida por Maderno

Carlo Maderno fue uno de los arquitectos de la primera etapa del barroco italiano y sus principales obras fueron: La Iglesia de Santa Susana y San Pedro del Vaticano.

Gian Lorenzo Bernini fue el arquitecto del barroco temprano. Se inspiró en Miguel Angel y utilizó criterios de teatralidad.
Arquitectura de gran monumentalidad, dinamismo y decoración. Sus principales obras fueron:  El Baldaquino de San Pedro del Vaticano,  Columnata de la Plaza de San Pedro del Vaticano, la Iglesia de San Andrés en el Quirinal y la Fuente de los Cuatro Ríos de la Piazza Navona de Roma.

Francesco Borromini Lleva hasta sus últimos extremos el dinamismo en la arquitectura barroca. Fue precursor de las plantas en elipse, fachadas teatrales, en las que a los elementos cóncavos, corresponden otros convexos, por ejemplo en la correspondencia entre fachada y cúpula, etc.  Sus principales obras arquitectónicas son: Iglesia de San Carlo alle Quatro Fontane en Roma, la Iglesia de San Ivo della Sapienza en Roma, el Oratorio de los Filipenses en Roma.

Pietro da Cortona. Discípulo de Bernini, aunque tiene un lenguaje más sereno. Entre sus obras:  Iglesia de los santos Lucas y Martina de Roma, Fachada de Santa María de la Paz en Roma.

Palacio Carignano de Turín

Palacio Carignano de Turín construido por Guarini

 

Guarino Guarini. Trabaja, sobre todo, en Turín, donde realiza obras como el Palacio Carignano de Turín, la Capilla del Santo Sudario de Turín.

Fillippo Juvara. En el siglo XVIII el Barroco evoluciona en dos direcciones, por un lado se evoluciona hacia la exuberancia decorativa del Rococó, y por otro existe un retorno a la simplicidad del siglo XVI, que prepara el Neoclásico. Juvara, cansado de los mayores excesos del Barroco, es el mejor representante de este último Barroco tardío y sereno, siendo un auténtico precursor del neoclasicismo. Entre sus obras destacan: la Basílica Superga de Turín. La Fachada del palacio Madama de Turín. El  Palacio de la Granja de San Ildefonso: en 1735 el arquitecto recibió una invitación del rey borbón de España, Felipe V, para quien realizo la fachada y proyectó el nuevo Palacio Real de Madrid, ejecutado después de la muerte de Juvara por Giovanni Battista Sacchetti.

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