Arquitectura precolombina

Durante 3.000 años, antes de la colonización del hemisferio occidental en el Siglo XV, los pobladores nativos de la América precolombina o indígenas, desarrollaron un conjunto logros artísticos e intelectuales que pueden compararse los de la antigua China, India, Mesopotamia y el mundo mediterráneo.
La rueda, por ejemplo, se usaba en Mesoamérica solamente en los juguetes y nunca llegó a aplicarse a la alfarería, en la construcción de carretas o como sistema de arrastre. El uso de herramientas de metal no era frecuente y, además, no empezaron a utilizarse hasta las últimas etapas de la historia precolombina. Los mayas realizaban elaboradas esculturas y complejos ornamentos de jade golpeando una piedra con otra.

La pirámide de sol de Teotihuacán construida por los aztecas en el siglo I A.C.

En este artículo se considera que la zona de Mesoamérica, una de las regiones culturales de mayor importancia, abarca los actuales países de México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador.
La otra región cultural de gran importancia la constituyen Perú y Bolivia, que forman el área central andina. La zona intermedia la integran la parte sur de América Central y el norte de los siguientes países de América del Sur: Venezuela, Colombia y Ecuador.
Entre los principales exponentes, que crearon construcciones majestuosas fueron: los mayas, los aztecas y los incas.

Mayas

Las construcciones mayas fueron principalmente religiosas. Los centros donde se hayan las construcciones más importantes fueron Copan, Tikal, Piedras Negras, Chichen Itzá, Uxmal y Maypán.
Al igual que los griegos, construyeron 2 tipos de edificios: palacios y templos. Los templos estaban construidos en la cumbre de una pirámide con una escalera o 4 escaleras. Los palacios estaban en plataformas más bajas y eran donde residían los sacerdotes.
Plasmaron en piedra el tiempo, erigiendo en lo más denso de la selva mesoamericana, sin ayuda de bestias de carga ni vehículos de ruedas, las gigantescas construcciones que sirvieron de plataformas ceremoniales a sus ritos religiosos. Cada cinco, diez o veinte años construían una nueva pirámide o ampliaban una antigua, inscribiendo la fecha a conmemorar en signos pictográficos o glifos.
Los templos mayas estaban decorados con ondulantes formas de serpientes y máscaras representativas de sus divinidades: el dios de la lluvia Chac-Mool, el dios sol y el dios de la muerte, que se distinguía por sus mandíbulas descarnadas. En numerosas fachadas de edificios se repetían, en una plegaria sin fin, lós paneles tallados con la máscara estilizada del dios de la lluvia; en otros, una única máscara recubría toda la fachada con el escarceo de sus formas simbólicas, sólo interrumpido por una puerta central, la boca, bajo un gran garfio de piedra que representaba la nariz. Más sobre arquitectura maya

Incas

Antes de ejecutar cualquier construcción los incas hicieron algunos bocetos, planes, modelos y maqueta y como sistemas de medida usaron balanzas basado principalmente en el anthropometry (medidas con relación al cuerpo humano: brazos, codos, pies, pasos, palmos, etc.). Una demostración de este adelanto es la gran cantidad de maquetas encontrada en casi todos los museos arqueológicos en el país. Más sobre arquitectura inca

Aztecas

Las construcciones más frecuentes de los aztecas fueron las pirámides de planta circular que se cree son santuarios del dios Ehécatl, deidad del viento, por ello tienen aspecto de remolino.
Las más conocidas son la de Calixtlahuaca y la de la estación de metro de Pino Suárez. Otra construcción muy característica de los aztecas es un tipo de plataforma decorada con calaveras, que constituían la base del tzompantli, estructura donde se acumulaban los cráneos de los sacrificados. Sólo se conserva un pequeño altar que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de México y el descubierto recientemente en las excavaciones del templo mayor.
Entre los tipos arquitectónicos más comunes no podemos dejar de mencionar los templos piramidales de planta cuadrada o rectangular con una sola escalinata de acceso en la parte frontal, delimitada por dos alfardas lisas. Muchas de las pirámides de Tenochtitlan seguían este modelo. Más sobre arquitectura azteca

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