Arquitectura en el Siglo XIX

El material más importante para los arquitectos del siglo XIX era el hierro.
En las metrópolis del siglo XIX se iba a hacer patente un despliegue de lujos sin precedentes. Sólo era aceptable lo más caro. Puentes, palacios de exposiciones, estaciones de ferrocarril y almacenes se dotaban de abundante decoración. Paralelamente la ingeniería de la construcción también experimentaba un avance incontenible. Se creará una nueva arquitectura en cuanto comienzan a utilizar los nuevos productos que proporciona la industria.

Torre Eiffel diseñada por Gustave Eiffel.

Torre Eiffel diseñada por Gustave Eiffel.

El romántico Teófilo Gautier señaló: “Como un monumentos a estas posibilidades técnicas Gustave Eiffel diseñó una torre construida simplemente de acero acanalado para la Exposición Universal de 1889″. Su forma viene determinada por las necesidades estáticas. Es una torre sin sustancia solo muestra el poderío de la construcción. La ruptura con la arquitectura tradicional no podría ser más completa, con la Torre Eiffel, donde la construcción ha triunfado sobre el estilo. El elemento constructivo se ha convertido en el estilo mismo.
La burguesía rica del siglo XIX adoptó un estilo de vida principesco. Bancos, tribunales de justicia y universidades, operas y teatros se convirtieron en el símbolo de la superioridad de esta clase.
La mayor parte de las óperas del mundo se construyeron entre 1840 y 1900 en un estilo que se ha mantenido válido hasta nuestros días. Uno de los ejemplos más destacables es la Ópera de Paris encargada por Napoleón III y edificada por Charles Garnier por la inmensa suma de 50 millones de francos. El esplendor de esta construcción, el proyecto arquitectónico más grande del siglo XIX en Paris sólo puede compararse con los palacios de la época barroca.
El responsable de la planificación urbana parisina fue el barón George Eugene Haussmann. metro-parisLas anchas avenidas proporcionaban claridad, espacio y orden. Gracias a las líneas rectas de las calles se podría aplastar cualquier levantamiento con la caballería y la artillería.
Otro ejemplo de planificación urbana pública de avanzada para la época fue la brillante construcción técnica del canal de San Martín que Haussmann trazó a través de distritos rebeldes de la ciudad. Incluso hoy esta arteria artificial con sus esclusas, sus poleas y elevadores conserva mucho del carácter de su época.
Las grandes construcciones de acero y cristal del siglo XIX han sido bautizadas como ‘catedrales de luz’. Las filigranas por su parte recuerdan las atrevidas creaciones de los arquitectos góticos. Pueden encontrarse en la arquitectura de baños y jardines. No había límites para los sueños arquitectónicos del siglo XIX.
El rey Luis II de Baviera, era un hombre bien educado y extremadamente inteligente que vivía como en una realidad de ensueño. Creó una arquitectura que le transportaba a un pasado esplendoroso. En el aislamiento de una zona montañosa en Baviera,el monarca edificó el Schloss Linderhoff, un castillo neobarroco.

Castillo Neuschwanstein

Castillo Neuschwanstein

En 1869 en un contexto romántico se construyó el Castillo Neuschwanstein. El diseño de los componentes estructurales denota el aprecio de Luis II por la construcción de la Edad Media. Pobló esta región con figuras de Richard Wagner. El pasado se glorifica en la arquitectura del siglo XIX. El rey bávaro sólo aceptó trabajar con materiales y obreros locales.
Al final de la belle epoque el siglo florecía de nuevo. Nació el Art Nouveau, arte de adorno, dedicado a los vegetales, a las fuerzas del crecimiento y el cambio de la naturaleza. El ornamento celebraba su último gran triunfo a finales de siglo, antes de caer en el olvido artístico.
En la obra arquitectónica del español Antonio Gaudí, el ornamento y la forma arquitectónica se mezclaban en una síntesis perfecta. En el Parque Guell de Barcelona la arquitectura y la naturaleza su funden en una unidad. Todo se diseña como si fuese modelado por la mano de un escultor. La arquitectura se vistió de naturaleza y de vida antes de convertirse en el terreno de lo inorgánico y cristalino.
La estatua ‘El pensador de Rodin’ era una figura simbólica del siglo XIX. Musculoso, fuerte de poderes hercúleos, pensativo, calculador. Es el hombre moderno que sin el apoyo de su Dios en soledad busca respuestas. La omnipotencia de la razón manifestada en la tecnología.

Las obras arquitectónicas más destacadas construidas en el siglo 19 son:

Teatro de la Ópera (París) 1862-75
Torre Eiffel (París) 1889
Galería de máquinas 1889
Escuela de Arte (Glasgow)
Edificio de la Secession (Viena) 1898-99
Estación de metro de la Porte Dauphine (París) 1900-04
Caja Postal de Ahorros (Viena) 1904-06
Casa Batlló (Barcelona) 1905-07
Casa del Pueblo(Bruselas) 1895-99
Palacio Stoclet (Bruselas) 1905-11