Los arcos de triunfo y las columnas romanas

Más que obras arquitectónicas fueron obras de pura exornación ornamental, los arcos de triunfo y las columnas conmemorativas romanas henchidas de sentimiento patrio,  son un legado de la imponente arquitectura del Imperio romano.
Los arcos de triunfo, erigidos en honor de emperadores y generales, tenían uno o tres arcos cuyos estribos se decoraban con columnas corintias y compuestas alternando en muchos casos con grupos estatuarios y bajos relieves alusivos a las empresas victoriosas conmemoradas, generalmente el conjunto estraba sobremontado de un ático con inscripción dedicatoria. Entre los más notables cabe citar: el de Tito, en Roma, el de Trajano, en Ancona, el de Trajano en Benevento, el de Septimio Severo, en Roma, y el de Constantino también Roma.

Arco de Trajano en Benevento

Asi mismo, con el fin de perpetuar el recuerdo de triunfos militares, eran erigidas las columnas conmemorativas. De éstas, la llamada Trajana, en Roma, que data del año 114 es dórico-romana, se levanta sobre un pedestal con trofeos esculpidos y se adorna de bajos relieves con escenas de la campaña del emperador contra los dacios. La columna de Marco Aurelio, también en Roma, (obra de hacia el año 174 de nuestra Era) tiene su faja de bajos relieves, enroscada en el fuste, alusiva a las campañas de las tribus germánicas del Danubio.

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